¿Fin…?

Fin de una historia… ya estamos en Lima, en la Convención de Facilitadores… Se acabaron las chelas, el voley, las risas y charlas… se acabaron muchas cosas con esta partida… se acabaron demasiadas cosas, pero aún así no estoy triste por irme, estoy alegre por todo lo que he podido conocer, por toda la gente que me ha hecho un huequito en sus vidas, por todo lo que ellos me han enseñado y todo lo que he aprendido, por todos los consejos y la ayuda que me han dado en los momento tristes y no tan tristes…

Sería difícil recopilar en unas pocas líneas lo que significan para mi todas esas personas, lo que han supuesto y suponen en mi vida, pero igual que ya hice hace unos meses con mi gente en España, creo que podré intentarlo con toda la gente de aquí.

La última visita al mercado, la presurosa despedida en San Martín y el Hogar, la más tranquila despedida en el Ittsa, con Víctor, Percy, Evelyn, Fiorella, Elena, Lucila y Amalia, el adiós al depa, a Ñari, a Primavera.. son demasiadas historias, anécdotas… tanto tiempo el que he pasado aquí, que me ha dado tiempo a hacerme un huequito entre ellos, a llegar a sentirme tan peruano y poco turista como ellos.

La mayor parte de la gente que visita un pais apenas se queda en la superficie, ve las 4 cosas importantes que hay allí y se vuelve a su casa; yo, modestamente, creo que he conocido la auténtica realidad con la que convive la mayoría de gente de este pais (o como mínimo en Piura). Ellos me han explicado sus vidas, sus preocupaciones, propósitos y aspiraciones…

Me habeis hecho sentir siempre como si estuviera en mi propia casa, como uno más de vuestros buenos amigos, como uno más de la familia…

Antes mentí, sí que me siento triste por irme…

Gran Reventón final!!

Hoy, en la Quiñónez de San Martín, Gran Reventón final de la estancia de Aarón en Piura!!

Con la participación exclusiva de Grupo 5, Hermanos Yaipén, Internacional Karibe, Mallanep, Armonía 10, Aguamarina y muchos más (todos en un CD)!!

Entrada gratuita (previa aportación de 1 kg de arroz)!!

Están todos invitados!! Márginals, amigos de Chiclayito, de Primavera, de Piura en general, de Nueva Esperanza y todos los que quieran asistir al Mega Evento!!

Recuerda, hoy lunes 28 martes 29 de abril a partir de las 8 pm en la Quiñónez de San Martín!! No te lo puedes perder!! Estás advertido!!

Reflexiones (III)

Anteayer llegué de nuevo a Piura, después de un “merecido” (con la consiguiente porción de modestia) descanso vacacional de unas semanitas por Perú.

La verdad es que ya necesitaba un descanso: las últimas semanas habían resultado bastante estresantes en cuanto a actividades y sobretodo en cuanto a actitud con respecto a la ludoteca.

Como ya dije en mi anterior mensaje al respecto, la visita al León Dormido ha sido un arma de doble filo: me ha presentado una alternativa real a las formas de vida habituales y ha reforzado mi convicción en enfrascarme en uno de esos modelos “no convencionales”. En concreto el del León era como una explicación viva de lo que siempre he soñado: un lugar tranquilo para vivir con mi familia y con mis hijos, donde dedicarme a ellos sin grandes preocupaciones (dinero, tiempo, hipoteca, etc.) y poder disfrutar de la vida como ya nos hemos olvidado en las culturas occidentalizadas y globalizadas.

Al mismo tiempo, en cuanto a lo educativo, también me ha hecho convencer de que el sistema actual (en España y en la mayor parte del mundo, por no decir en todo el mundo) no es adecuado para formar personas: viniendo de una sociedad recientemente tecnificada, los sistemas educativos pretendían preparar trabajadores cualificados para esas grandísimas fábricas textiles, automotrices, eléctricas, etc. que iban apareciendo y creciendo. Como ya sabemos, el trabajo en estas fábricas era en cadena y cada trabajador tenía una función muy precisa en su punto de la cadena, realizando un trabajo mecánico y repetitivo. El sistema educativo desarrollado en torno a esto, pues, está claro: mecanicista y memorizante. Dentro de ese sistema económico no era importante que las personas se desarrollaran plenamente en sí mismas, si no que fueran unos buenos individuos productores para las fábricas, así que el concepto era bastante concreto. Aulas con 30, 40 o 50 alumnos, todos uniformados (cosa que en latinoamérica aún dura de forma generalizada), mesas mirando al frente (como en sus puestos de trabajo, todos codo con codo), ejercicios de memorización y repetición, etc. Ahora nos encontramos en otro tipo de sociedad, donde se reclaman personas con capacidad para aprender toda la vida, personas creativas e imaginativas que, con ese sistema uniformizador no se pueden desarrollar, así que las escuelas están “empezando a cambiar”, pero no se ha perdido de vista el aula, los espacios definidos y la concreción de contenidos por parte de pedagogos y pensadores que “creen” que tal o cual contenido es el adecuado para los alumnos.

En el León, después de toda la experiencia y práctica constatan de una forma natural que los seres son capaces de desarrollarse a sí mismos (así como un pájaro aprende a volar sin que su madre esté empujándole a que lo haga, por poner un ejemplo), y tan sólo hay que proporcionarles un entorno adecuado y la compañía necesaria. Cada individuo sabrá, naturalmente, encontrar su camino en el mundo y su mejor forma de desarrollo. Es bastante difícil pensar que, teniendo las capacidades y estructuras mentales más versátiles y complejas de todo el mundo animal a todos nos sirva con el mismo tipo de educación, los mismos contenidos, los mismos programas, etc. Se entiende que esta complejidad hace crecer la variedad de forma de aprendizaje, y es por esto que los del León han decidido ofrecer a sus pequeños una cantidad inmensísima de materiales de todo tipo, a su alcance, y que ellos decidan qué quieren hacer en cada momento, para que se desarrollen plenamente y de la forma que, de una forma natural, es más adecuada para su organismo.

Quizá es un concepto difícil de digerir, teniendo en cuenta que el 99% de nosotros somos producto de ese concepto de escuela tradicional, y si no vemos un aula, un profesor, exámenes y una evaluación con nota (aprobado, suspendido), ya nos asustamos y creemos que quienes opinan lo contrario están locos.

Pero también veo que, después de estar estudiando magisterio durante estos tres años (que son pocos, para mi gusto, como para estar preparado con garantías, para salir ahí delante de esos 25 o 30 pequeños y estar a la altura), siempre había sentido que algo fallaba y que había algo que no me gustaba del sistema y que no sé muy bien que era. Haber pasado por Ecuador me ha confirmado el descrédito que me refieren los modelos tradicionales de escuela y que reafirman cada vez más mi creencia en un modelo alternativo que crea de verdad (resaltando esto último) en los procesos naturales de crecimiento y desarrollo de las personas (lo que ellos llaman procesos de vida).

Lo que pasa es que después de toda esta invasión de aire fresco en mis pensamientos e ideas, volver a Piura, donde la situación está relativamente estancada, a remolque de las circunstancias de la organización y de los planes educativos (muy) tradicionales que tienen que aguantar los niños, donde las ludotecas (en mi caso sobretodo en Primavera) parece que nunca progresan realmente, y a mi parecer, casi todas están condenadas a la desaparición en cuanto Ñari deje de apoyar económicamente y con sus trabajadores… es un jarro de agua fría. Para mi la vuelta fue desalentadora, después de haber visto una alternativa real de desarrollo, volver al modelo antiguo, y pensar en la comparación de Xenia de “los educadores sociales arreglamos lo que estropea la escuela” y convertirla en “en la ludoteca intentamos reconstruir lo que la escuela destruye”…

Empecé a mirar más adelante que propiamente en la ludoteca. Me quedaba un mes y pico de prácticas, y más que pensar en las actividades con los niños, que sería algo efímero, creo que inconscientemente empecé a centrarme más en el espacio: pintamos el exterior de la ludoteca con juegos de calle, llenamos las mesas de juegos de mesa que quedarían “por siempre” en esas mesas, con Juanjo empezamos a valorar la necesidad de estructurar adecuadamente el espacio para poder aprovecharlo mejor, más que centrarnos exclusivamente en las actividades.

Pero al mismo tiempo ayuda muy poco el espacio donde está ubicado esa ludoteca: polvo y arena siempre presentes, perdiendo el tiempo de una forma absurda limpiando cada día, como una hora o así, no tenemos agua, no tenemos electricidad, no hay espacios definidos y separados (como en Chiclayito), etc.

Si le sumamos todos estos factores ya de por si desconcertantes a los planes que empezábamos a desarrollar Xenia y yo para el futuro (la ludoteca-escuela que pensamos crear, la organización de apoyo a las ludotecas de Piura, etc), las últimas semanas en Primavera fueron bastante de desidia, dejando en otros el “estar ahí”, y yo más bien refugiándome en eso que comentaba de adecuar el ambiente.

No sé exactamente porqué me pasó todo esto, pero sí sé que, a mi vida en general le vino muy bien la visita a Ecuador, pero a mis prácticas en Piura no le ayudó demasiado. Espero por lo menos que esta experiencia sirva para reorientar un poco el trabajo que se está haciendo en Ñari y presten atención al principal foco con el que hay que trabajar para conseguir realmente algo a largo plazo: las familias. Son éstas las que van a tener a sus hijos siempre, y son ellas los modelos a seguir y que seguirán los niños. Si no trabajamos de verdad con las familias será muy dificil conseguir resultados a largo plazo en la ludoteca, porque ésta son 5 o 6 horitas semanales, y el resto están entre la escuela, que ya hemos visto que no es una influencia del todo adecuada, y la familia, que en estos asentamientos, en la mayoría de casos, no es tampoco un buen ejemplo.

Sea como sea, la mayor parte de mi pensamiento había pasado de estar bastante centrado en el trabajo en las ludotecas, a pensar actividades, a crear mis materiales para el rincón de música, en definitiva, a estar ahí; para pasar más bien a pensar en unos proyectos más integrales y más completos que empezaría a desarrollar de una forma u otra en cuanto llegara a España (también con respecto a Primavera y Piura, es decir, no abandonando lo que estaba haciendo ahora). Tenía ya la mente puesta en ese futuro de unos meses adelante, dejando un poco de lado el “ahora” de las ludotecas.

Realmente todavía es pronto para valorar realmente las prácticas y toda la experiencia de una forma integral. Me quedan apenas varios días para irme de aquí, y hasta que no llegue a Barcelona y pasen unas semanas para asimilar todo lo vivido (no sólo lo que he vivido hasta ahora, si no lo que falta de este mes aún), para explicar a todos las anécdotas, lo mejor y lo peor, los recuerdos, etc., creo que hasta entonces no podré saber de verdad qué ha pasado en mi en esos 8 meses de vida que he pasado fuera.

Así que me despido de estas reflexiones, bastante completas, hasta mi vuelta a Barcelona, donde espero hacer una valoración final e integral con todo lo que tenga que ser (que no sé qué será).

Tiempo al tiempo.

Cerrado por “vacaciones”

Pues eso, que me voy de vacaciones… :) Me voy a ver Cusco, Machu Picchu, Arequipa, y si puedo las líneas de Nasca…

Este viaje se acaba, pero empieza otro, así que de momento cierro este blog unos días (se puede seguir comentando… es una indirecta, jejeje), pero tengo otro abierto donde ir siguiéndolo todo al día (cuando encuentre un internet, claro…) y con todas las anécdotas y curiosidades del viaje… (yo creo que podré escribir un libro un día… jejeje

descubriendoamerica.net

Hasta la vuelta, suerte a todos y buen viaje!!!

¿Conclusión?

Ya, se supone que eran 6 meses. Llegamos aquí el día 2 de octubre por la tarde. Si somos estrictos… pasado mañana concluyen las prácticas. Pero… si algo es bueno, porqué cortarlo?

Bueno, yo lo voy a cortar, pero porque voy a visitar Cusco, Machu Picchu, y quien sabe qué más, a lo largo de las próximas 2 o 3 semanas. De momento todo es incertidumbre, pero lo único que sé a ciencia casi cierta es que mis últimos días en Piura estarán comprendidos entre el 27 y 30 de abril. A partir de entonces lo que venga será… no sé qué será, pero algo tendrá que ser hasta el 2 de junio que parta mi vuelo desde Santiago de Chile…

Queda poco tiempo, muy poco tiempo…

Despedida en San Martín…

Antes de ir a la ludoteca paso por el internet. Son las 16:10 o algo así. Me encuentro a Juanjo en linea, con lo cual pienso que la ludoteca no debe de estar abierta.

Al cabo de diez minutos o un cuarto de hora estoy ya en la puerta de la ludoteca. Efectivamente, está cerrada, no hay nadie ni dentro ni fuera. No hay niños en la calle, casi no hay gente paseando… Qué ocurre hoy?

Llega Juanjo, y al mismo tiempo Rosa con la Milagritos. Nos ponemos a limpiar el agua encharcada por las lluvias de la noche anterior. Llegan unos pocos niños. Una mamá con su hijo. La señora Heidi, y la señora Roca.

Hoy hay reunión…

No hay reunión, no hay gente suficiente…

Son las 6 y sigue sin haber casi nadie: 3 niños, 7 adultos… vaya ludoteca.

Vaya día he ido a elegir para “último día” de visita en la ludoteca…

En fin, buen viaje! :)

Reflexiones (II) - Entre San Martín y Ecuador…

¿Dónde estábamos? ah, sí…

Eso de esquivar los problemas es lo que siempre había hecho hasta hace un tiempo. El daño que me había hecho la gente hasta entonces me había “obligado” (entre unas cuantas comillas) a responder a las dificultades huyendo de ellas, esquivándolas y mirando hacia otro lado. Soy muy consciente de haber desaparecido de la escena cuando me he sentido en peligro de alguna forma, como cuando decidí romper con el grupo en el que estábamos, con Laura, Noel, Toni, Montse, Siro, Xenia y yo, principalmente. Recuerdo que no estaba a gusto, que había algo en aquel grupo que, para mi, fallaba o no acababa de funcionar correctamente. Y un día, en uno de esos momentos de determinación irreflexiva (por lo menos conscientemente hablando, quien sabe lo que me estaba pasando por dentro), me decidí: “no me habéis hecho nada, lo sé, y lo siento, y puedo estar muy a gusto con cada uno de vosotros individualmente, pero en este grupo no me siento bien y esta es la última vez que salgo con vosotros”… Bueno, quizá un tanto drástico (aunque se ha cumplido lo último), pero sí que representa bastante lo que quiero decir de rehuir los problemas y dificultades. En esa situación me sentí en peligro, y la forma de solventarlo fue huir.

Así he ido haciendo, sin que me sintiera cómodo con ello, a lo largo de los últimos años, incluso en la universidad, cuando he estado abriéndome lentamente como soy al mundo. Esquivando problemas, siempre con la alarma puesta, mirando al mundo por la rendija del caparazón de tortuga (que por cierto, lo que pesa, siguiendo la metáfora) y sin encontrarme con un problema real que me haya obligado a encararlo de frente y a asumir mi propia realidad, mis carencias, mis fortalezas y mi capacidad de resolver problemas de forma creativa.

Aquí, como ya dije, me encerré de nuevo en el caparazón, porque me encontré con algo que no había previsto y no era capaz de digerir. Una parte de mi ser me decía que huyera, una vez más, que me olvidara de ese “problema”, que no tenía justificación alguna, y que me dedicara a lo que realmente interesaba, mis prácticas (bueno, quizá esto era lo que pensaba, no recuerdo con demasiada claridad lo que era y lo que es entre toda la bruma de pensamientos). Si el problema no era cosa mía no tenía porque obligarme a darme de bruces contra una pared, simplemente tenía que seguir con mi camino y listos. Otra parte de mí me venía anunciando que lo mejor era resistir, que yo no tenía porqué huir o escapar de aquello. No había hecho nada significativo (suponiendo que hubiera cosas poco significativas) como para merecer el trato que recibía, pero aun así creía que lo que tenía que hacer era seguir con mi determinación de mirar hacia adelante (también), y no irme de allí.

Pero mi paciencia se agotó, cuando no era una sino dos los que me hacían sentir como me sentía. No tenía porque seguir aguantando como si nada, no tenía porque seguir viviendo en un sitio donde ni siquiera se valoraba mi sola presencia. Tenía clarísimo que mi experiencia en Perú no iba a convertirse en un Gran Hermano, en una lucha por la supervivencia en la casa. Y sobretodo lo tuve clarísimo cuando todo esto empezó a afectar de forma más que notable a mi trabajo (y aún afecta, por desgracia).

Así que huí, una vez más huí, y mis sentimientos al respecto son encontrados: por un lado estoy molesto conmigo porque sigo sin comprender los motivos que llevaron a determinadas personas a actuar como actuaron para conmigo, obligándome a ser algo que no quería. Molesto porque huí, porque había aguantado 4 meses (bueno, un poco menos) de vivir en un continuo absurdo y no supe aguantar un par de meses más, claudicando ante mi mismo. Por otro lado creo que es lo mejor que podía haber hecho, porque no tenía porqué seguir aguantando aquello, sobretodo teniendo en cuenta que no estaba justificado y que no había provocación por mi parte (o así me lo ha parecido casi siempre: sólo se me pueden recriminar cosas significativas muy al principio, quizá las 2 primeras semanas, no más, después de la primera charla creo que hubieron muchos cambios que hubo quien no quiso ver; y muy al final, cuando ya me puse en algunos aspectos a su altura, cosa con la cual me he sentido muy mal conmigo mismo). Como ya he dicho, esto no es un reality, y no tenía sentido seguir aguantando… todo.

Aún así huir esta vez no me ha ido mal del todo, como ya digo, creo que ha sido una idea inteligente, que quizá tuve que valorar anteriormente. Entre otras cosas, fui a parar al Hogar de Cristo, con Lucho y los niños, una institución peculiar, que también me ha enseñado cosas sobre la vida en comunidad, sobre niños, sobre la gente del Perú y el país en general, etc. Entré a medio camino entre lo forzado y lo voluntario: evidentemente, no habría salido del depa de forma tan radical si no se hubieran dado las circunstáncias, pero también reconozco que ya tenía algún interés en conocer un poco más de cerca el proyecto que tienen en las Capullanas (aunque debo admitir que después de mi primera visita al Hogar no me interesó demasiado, y no sé si le comenté así a Marta). El traslado también afectó un poco a mis rutinas diarias. Al estar tan cerca de San Martín (apenas cruzar la Grau ya estás en la parroquia, la ludoteca, la comisaria, la Quiñónez…) podía pasar muchas más horas con los vecinos de la cuadra además de ir cada noche a jugar voley contra los de Nueva Esperanza. Al mismo tiempo, como ya no volvía con colectivo al centro, hamburguesa del Pikiss y charla con Juanjo, éste dejó de venir por la zona así que centramos más el contacto por las mañanas después de Ñari en almuerzos con él, encuentros con Víctor, etc.

No sé exactamente cuándo empezó más en serio la confianza con Juanjo, pero creo que fue a partir de aquella “primera” visita a la casa de Fiorella donde estaban todos tomando, con César triste por su pérdida sentimental, y los “primaveros” también tomando con ellos. De ahí una noche en el D’Javy, unos cuando días en San Martín, hamburguesas en la Merino… y desde entonces, supongo yo, que hemos fortalecido esta amistad, así como nos hemos conocido. Recuerdo al principio que la relación era un poco más distante, que quizá yo no estaba en una situación cómoda como para mostrarme tal cual me considero, y que quizá él me conocía más a través de las chicas y no tanto a través mio propiamente, pero me alegra saber que las cosas han cambiado y que hemos encontrado muchos puntos en común el uno con el otro y que pensamos de formas parecidas en ciertas cosas.

Significativo fue también el conocer a todas las chicas de San Martín, en especial a Irma, justo cuando salía del depa, justo esa semana en que nada-podía-ser-peor. Significativo por muchas cosas, pero sobretodo porque me dio el calor auténtico que nadie me ha sabido dar aquí, porque me sirvió de refugio durante esas semanas para cobijarme del dolor de allí afuera, porque al final, se empezó a convertir en mi mente en algo que, por suerte, parece que he sabido llevar como tenía que llevarlo. Significativo porque, lo mantengo, fue y es mi mejor amiga en toda esta aventura, y me alegro de que así sea, la verdad.

Y de ahí vino toda la visita a Ecuador, entre la “confusión” del momento, la desorientación de no saber muy bien hacia donde caminar, con la experiencia de las ludotecas, de Primavera, que, para mi, empezaba por fin a caminar.

Ya expliqué un poco las sensaciones iniciales al respecto, aunque quizá me queda por comentar las reflexiones que se dieron depués de concluir toda aquella experiencia de 7 días en el León.

Esos 7 días creo que han sido los que han marcado más significativamente un rumbo y una determinación en mi vida, los que me han convencido de que mi idea de formar una familia y crecer junto a mis hijos no es una idea alocada, de que esto no era una pérdida de tiempo ni una cosa poco ambiciosa. Convencido de que vale la pena creer en un ideal como ese, y que si mi felicidad creo que vendrá a partir de eso, de mi familia, porqué tengo que negarme a ello por la sociedad crea que es poco pretencioso.

Creo que las mejores decisiones de mi vida en los últimos años han sido estudiar magisterio y abrirme las puertas del mundo de la educación, optar por esta alternativa de prácticas en Latinoamérica, y, por último, conocer el León en persona. Las dos primeras fueron decisiones repentinas, sin una reflexión previa (como ya dije más arriba), que, aunque han sido muy acertadas, no vinieron de un pensamiento anterior, de una idea bien trabajada, fueron, simplemente, impulsos que me llevaban a lanzarme “a la aventura” (como ya he hecho algunas otras veces en cosas más pequeñas y intrascendentes).

Lo del León fue diferente: Aora y Lucía me hablaron de las escuelas libres, del respeto a los procesos de los niños (me sonaba a chino todo aquello), de un libro que me iría muy bien, del “está casi convencido, ya verás en un tiempo” de Aora. Empecé a leer el Educar para Ser apenas llegué a Piura, en cuanto acabé con El cuarto Reich, una de las peores bazofias que podía haber comprado en la librería, no sé si sería noviembre o primeros de diciembre. Al principio lo cogí sin saber, leyendo sin tener idea de lo que estaba a punto de descubrir.

Recuerdo mi sorpresa a medida que iba leyendo anécdotas. Al principo el libro parecía una novela de aventuras, con las dificultades de Rebeca y Mauricio para encontrar su camino en la vida, sorteando obstáculos, probando los más diversos oficios. Cuando empezó el jardín de infancia empezaron para mi también las pequeñas anécdotas sorprendentes. Cuando empezó el Pesta, empezaron las no tan pequeñas anécdotas impactantes, y a medida que avanzaba me sentía más animado para seguir devorando el libro y absorbiendo ideas e historias. Empecé a formar en mi pensamiento la idea “y porqué no voy a verlo con mis propios ojos”, que fue ganando fuerza a medida que iba leyendo. Me parecía increible lo que se explicaba en ese libro, y no en el sentido de “es mentira” si no en el de “es impresionante”, y quería conocerlo de primera mano. Me puse en contacto con Rebe a través de Olga, y concertamos la visita entre el 14 y el 21 de febrero. El Pesta ya no existía, pero había algo “parecido”, algo que no acabé de entender, una cosa llamada “Proyecto Integral León Dormido”, que, si bien me sonaba a chino, como las ideas del Pesta que iba poco a poco conociendo unos meses atrás, ya estaba absolutamente convencido de que valdría la pena conocer y visitar.

Y así fue, me planté en Oyambara, en la colina del León, después de un par de días de autobuses, autocares y demás historias. No me lo podía creer, por fin estaba allí. Y lo paradójico es que quería estar allí pero tampoco sabía lo que me iba a encontrar.

Encontré mi camino. Bueno, realmente, más que encontrarlo encendí la luz que alumbra los caminos cuando uno no ve bien los carteles, y me he decidido a empezar por un camino que creo que es el más satisfactorio para mi vida. Definitivamente, ir al León y conocer más sobre esta alternativa real es lo mejor que podría haber hecho para enriquecer mi vida y empezar a ordenar y poner las bases para lo quiero que sea mi vida futura.

De hecho, esto no ha hecho más que empezar a cambiar mi vida, y saber que lo que vendrá será mejor es lo que más me llena.

Pero no todo es color de rosa… este viaje a Ecuador ha sido, al tiempo, una de las cosas que le ha hecho más daño a mi estancia en Perú…

Pero esto ya lo explicaré en otro momento… ;)

Xenia en Perú

Por fin en Perú

Por fin viendo lo que yo

Por fin viviendo lo que yo (o algo así)

Por fin…

Xenia en Yacila

Por fin juntos, de nuevo

Porque, pese a todo, me ha hecho ilusión tenerte de nuevo cerca,

Te quiero

Tranquilidad en Piura

Vaya semana más relajadita…

Como estamos en Semana Santa no hay nadie por las calles, intuimos que Piura debe de estar en las playas de Colán, Cangrejos, Yacila, Máncora, Punta Sal o las que sean…

Paseamos con Xenia por las calles a lo largo del jueves y viernes, y realmente está todo bastante “muerto”. Incluso el viernes en la tarde entramos en el Cossto del centro (!no el de Castilla, no!) y ¡no encontamos colas en los cajeros para pagar! Lo cual es bastante novedoso porque a veces estamos (o estoy) más de diez minutos esperando que me toque turno, porque alguien no tiene el dinero justo, la cajera se va a ver algo (¿?), la tarjeta de crédito no entra…

En fin, que Piura está aburrida, y Xenia se va a llevar una impresión de la ciudad donde he pasado los últimos casi 6 meses de mi vida que no es la auténtica… ni ha hecho calor ni hay gente, ¡qué nivel el de ustedes!

Asegurando la aventura…

Ya está decidido:

Primero iré a Cusco la primera o segunda semana de abril, hasta la última semana de ese mes, que volveré a Piura para celebrar el cumpleaños de Juanjo y también estar presente en el Día Global del Servicio Voluntario.

Después me iré definitivamente (bueno, hasta la próxima ocasión) de Piura a finales de abril o primeros de mayo, para ir hacia el sur, pasar por Bolivia y Paraguay hasta Brasil, y después volver por Uruguay y Argentina hasta Chile, desde donde sale mi vuelo el día 2 de junio.

No sé ni cómo lo haré ni por donde pasaré, ni qué tipo de transportes cogeré, pero bueno, me da igual, ahora que he comprobado que mi tarjeta de débito/crédito/descrédito… funciona correctamente voy más tranquilo, porque sin tenerlo claro era: o voy cargado hasta las cejas de dinero, arriesgándome a que me roben, o bien no llevo un duro y vivo de vender pulseras…

En fin, que ya nos vamos organizando para lo que será después de Piura… Por cierto, ¿qué será después de Piura?

Primavera - una vez más…

Es la segunda vez que voy medio desganado a la ludoteca… Me doy cuenta de ello, y de que, por lo tanto, mi actitud frente a los niños no es la que tendría que ser, siento que quizá no es el momento de estar ahí o por lo menos no es el momento de estar con ellos y sí más bien dedicándome a hacer algunas otras cosas.

Y este ha sido el caso de hoy: hemos empezado a pegar los juegos de cartón que había por ahí desperdigados y sin uso, en las mesas. Con un poco de cinta adhesiva hemos puesto un juego en cada esquina y un tablero más grande en el centro, además de dos tableros de ajedrez en una banca de la ludoteca.

La verdad es que queda bonito y ordenado: ahora estos juegos se podrán utilizar (cuando tengamos piezas, claro), estarán a la vista, y habrá un espacio claro para dedicarse a ello, no como hasta ahora, que esos pocos juegos quedaban ocultos entre toda la “maleza” de materiales desordenados (como siempre) en la ludoteca. De los juegos que hemos rescatado hasta el momento hay: 2 tableros de ajedrez pequeños, 1 grande, 1 ludo (parchís) grande y 1 pequeño, 2 solitarios chinos (como el que traje de Ecuador pero en papel), 3 3-en-raya, 1 escalera y 1 fórmula 1 (bueno, un juego de circuito cuyos dibujos son unos coches de carreras). Digamos que hay un par de mesas que las hemos convertido en “mesas de juegos”, y están quedando la mar de bien.

El haber estado haciendo esto y no haber estado tan pendiente de los niños me ha permitido estar más tranquilo, relajado y mejor conmigo mismo. No sé porqué me está pasando esto, pero me siento un poco tenso cuando estoy allí últimamente, creo que por las “dificultades crónicas” que sufre esta ludoteca: falta de voluntariado, la incertidumbre de no saber qué pasará cuando yo deje de estar por aquí (es así), falta de recursos, el espacio inadecuado, etc.

Además de esto Xenia trajo de España un “master mind” muy colorido y vistoso que ha tenido buena acogida entre los niños, sobretodo entre los más mayores, ya que es un juego bastante “de pensar”, que trabaja y fortalece la lógica, deducción, etc. Un juego más para la ludoteca, sumándolo a los que ya han ido llegando en los últimos tiempos.

En mi particular lucha contra las “hormigas asesinas” de la ludoteca (la primera especie de hormiguitas pequeñas que muerden que conozco) he hecho algún avance creo que significativo. Después de ver el sábado que las hormigas reaccionaban bastante “mal” a la lejía (lógico) he vuelto a hacer un repaso de los hormigueros rociándolos con más Clorox. Inmediatamente los hormigueros han dejado de tener movimiento alguno, y tengo pensado traer cemento o cola adhesiva o algo así para tapar las juntas, aunque hoy no tenemos y tendremos que dejarlo para más adelante. Pero ya es un paso poder entrar a los baños sin tener que rascarse las piernas por tener apoyado un segundo el pie en el suelo.

Sea como sea eso es básicamente lo que hemos podido avanzar hoy, y mañana, como siempre, más, y espero que mejor. :)

Catacaos, Quiñónez y el centro

Por la mañana a Catacaos, después de levantarnos bastante tarde en el Hogar. La mañana parecía destinada a no tener una finalidad útil pero finalmente nos animamos a ir a pasear por Catacaos aprovechando que el arroz con pato en la Quiñónez seguramente empiece a partir de las 2 o así. Cuando vamos de camino le pregunto a Susana por teléfono si finalmente será o no el almuerzo, pero me dice que me confirmará algo más tarde, así que dejamos aparcado el tema hasta siguiente aviso.

Cogemos un colectivo hasta el centro y desde ahí caminamos hasta el Civa de Castilla, donde salen las combis hacia Catacaos. Íbamos a coger un colectivo también, pero como ya estaba la combi por salir decidimos ir con ésta. Una vez en Catacaos, y medio sudados por el calor, empezamos a pasear por la calle Comercio, donde están todos los artesanos de madera, plata y cuero. En una de las pequeñas galerías que hay al principio de la calle veo un bolsito de cuero pequeño con correa que me iría muy bien para guardar el dinero en un bolsillo extra en mis próximos viajes, así que me lo compro por 3 soles.

Continuamos caminando hasta que ya nos aburrimos de dar vueltas y nos sentamos en una glorieta cubierta que hay en la plaza de Armas, para decidir que hacemos. A estas alturas Susana me envía un mensaje avisándome que finamente no habrá almuerzo, así que tenemos vía libre para decidir si queremos hacer alguna otra cosa. Recuerdo de la última vez que vinimos que había un restaurante detrás de la iglesia, así que vamos a pasear para intentar encontrarlo, y, efectivamente, encontramos una picantería, “el rinconcito cataquense”, donde comemos un tamalito verde, una sopa de res y unas buenas costillas de chancho.

Después de esto volvemos a Piura, a la Quiñónez, para ver qué hacen y acabar de hacer las presentaciones con la comunidad. Nos encontramos con una parrillada en Nueva Esperanza y que el campeonato que iban a jugar ya ha acabado, perdiendo los de nuestra calle, y con César y Edgar lesionados… Con Walter y unos cuantos más decidimos volver a la cuadra para jugar un partido entre nosotros. Y ahí estamos, parando la net y esperando que pase el tiempo para ver si se anima la gente… al final somos 4 contra 4 y no parece que aparezca más gente, así que jugamos un partido a 3 sets de 25, como los profesionales. Y cuando ya empieza a entrar la noche estamos acabando 3-0, ganando mi equipillo, con Walter, Huachano, la señora Lourdes y yo. Al otro lado teníamos a Esther, Miriam, la señora Milagros y Jimmy. Después de esto ya nos retiramos al Hogar para darnos una ducha y volver a salir al centro, para cenar.

Cuando llegamos al centro intentamos buscar un restaurante donde ya había ido una vez al principio de toda esta aventura, pero que no recuerdo ni el nombre ni el lugar exacto donde está. Recuerdo también que aquella vez nos llevó bastante rato encontrarlo, porque la dirección era incorrecta, pero que valió la pena dar unas cuantas vueltas porque al final resultó ser muy bueno. Damos como 5 vueltas por el centro de Piura intentando encontrar el sitio este, y nadaaa de nadaaa. En uno de esos flashes que a veces tiene toda persona me acuerdo de la imagen de haber girado en una plaza con una iglesia a la derecha y encontrar ahí el restaurante, así que volvemos a ir en esa dirección, repitiendo el camino que recuerdo de aquella vez, y cerciorándome cada vez más de que ese camino era el que nos llevaba al restaurante… y efectivamente! Ahí estaba el Capuccino! Pero cerrado… así que tenemos que buscar otra alternativa y dejar este restaurante para otro día. Entre varias opciones decidimos ir a la Cabaña, una pizzería que hay por la zona del Saga Falabella, y nos pedimos una familiar que casi ni podemos acabarnos, muy rica, por cierto. De ahí a la plaza de Armas a hacer algo de tiempo antes de volver, un ratito en un banco sentados, mientras un poco más allá un grupo de teatro de calle está en plena representación, y un poco de charla antes de coger una moto para llegar de nuevo al Hogar.

Y prácticamente ahí acaba el día, un día cansado y con bastante movimiento, que hace que al llegar a nuestra habitación notemos el dolor en las piernas y el sueño nos invada en apenas 2 minutos…

Un día más en Piura

Un día con un poco de todo… Por la mañana vamos a San Martín, la primera ludoteca que Xenia va a conocer. Por las lluvias del día anterior, está todo encharcado, y como sólo nos encontramos con dos niñas que no conozco, más que un ambiente de ludoteca típico parece uno de los primeros días que llegamos a San Martín, que nos encontrábamos con pocos niños (o ninguno), y más bien aburrimiento generalizado.

A las 10 aproximadamente llega Marta, nos presentamos, y nos vamos al centro, que tenemos que pasar por el mercado a comprar algunas cosas, a internet para avisar que “ya he llegado”, y alguna cosilla más. De ahí al Hogar a dejarlo todo, y finalmente a Almirante Grau, donde hemos quedado para almorzar con Juanjo, Dina, Manu, Edurne y Álex. El almuerzo se desarrolla sin problemas, con algunos cotilleos entre el cevichazo, el seco de chavelo y el arroz con mariscos que nos pedimos, todos los platos de rigor en un día de bienvenida como éste.

De ahí a Primavera, no sin antes ir al mercado a comprar algunos regalitos y galletas para el compartir de los cumpleañeros de enero y febrero. Una bonita celebración con los niños y niñas, unas cuantas canciones y dinámicas, y hasta el lunes, como todas las semanas.

Y por la noche al d’Javy y más tarde a bailar a “un lugar diferente” con todos… un buen rato de bailoteo, espectáculo incluido, y finalmente a dormir, por fin, en el hogar. El domingo será un día también largo… No todos los días se viene a Piura, y hay que conocer el máximo de cosas en el mínimo tiempo posible… pero sin estresarse ;)

De vuelta a casa, acompañado

Después de una noche de poco dormir, entre “recuperar el tiempo perdido”, y los coches y vehículos que abordaban las calles del centro de Lima desde las 5 de la mañana, pasamos la mañana entre el cerro de San Cristóbal y el Jirón de la Unión, hasta que cogemos un taxi hasta el aeropuerto para ponerle final a este tramo del viaje que pasaba por Lima.

Un té 4,5, como un menú y pico en el mercado de Piura… El avion se demora aproximadamente una hora en salir, por las lluvias en Cusco (parece mentira que hablemos de LAN, la Iberia del Perú…), pero cuando llegamos a Piura, pese a la lluvia, ahí están, Juanjo, Jesús, César, Javier, Jimi y, sorprendentemente, Hebert, que parece haber recapacitado sobre su actitud para conmigo de las últimas semanas.

Vamos al Hogar a dejar las cosas, Lucho no se encuentra, pero encontramos a su mujer, que ni siquiera yo conozco. Ya han llegado de Lima, enconces… el martes, cuando yo salí, precisamente. Y de ahí a la Quiñónez, donde habíamos quedado con el resto. Haremos un pollo y volveremos a casa, ya que la lluvia es bastante fastidiosa y tampoco hay demasiada vida por la calle. Ya presentamos a Susana, Rosa, y algunos más de la calle…

Un pollo en la esquina, y como quien dice, hasta mañana. Volvemos al Hogar, a dormir y descansar del ajetreo de los últimos días. Primera noche en Piura juntos, me parece increíble… Suerte que no ha hecho demasiado calor, la lluvia parece haber aplacado un poco la temperatura de la “ciudad del calor eterno”…

Viajes y reencuentros…

De vuelta a Lima, esta vez, la segunda ocasión en la que viajo a esta ciudad. La primera de todas no era “de vuelta” sino “de ida”. Cruce Ventanilla, sobre las 11, según agencia. Realmente no escucharon mi pregunta, porque a las 11 llegaba el bus al terminal de Fiori, donde llegan la mayoría de agencias “marginals” que van a Lima.

Sea como fuere me pasé de parada, sobre las 9 vi algo de “Ventanilla - Aeropuerto”, y no le presté más atención, pero cuando al cabo de veinte minutos veo que estábamos mucho más cerca de Lima de lo que en principio era normal me preocupé. Me dijeron que el cruce ya había pasado hacía rato, así que tuve que volver atrás, como muchas otras veces, con una combi, y esperar en Ventanilla al encuentro con Irma, con quien había quedado ya hacía un par de días.

Cuando llegué al cruce me encontré con un paisaje bastante curioso. Mayoritariamente desértico, las casas crecen a ambos lados de la carretera, enfilando las montañas que crecen alrededor del valle. Un sol abrasador, camiones y autobuses que circulan a alta velocidad sin respetar señales viales, vendedores semi-ambulantes en lo alto del cruce y un ambiente bastante enrarecido y en el que, pese a estar viviendo más de 5 meses en Piura y haber conocido “parajes” de todo tipo, en el que me encontraba no destilaba demasiada confianza.

Al otro lado de la carretera veo a Irma, con su amiga, que todavía no conocía, Ángela, hija de chinchanos, y, por lo tanto, negra (o como dicen “los que por ahorrarse algún sinsabor”, morena). Lo primero, las presentaciones, y la alegría del reencuentro. De acuerdo que era una semana, pero cuando quieres a alguien importa poco si los tiempos van en horas, días o meses, la distancia siempre duele igual. Y desde ahí a Ventanilla propiamente, ya que eso era simplemente el cruce para ir hasta ese pueblo. El centro de esta villa es similar a Piura, con comercios, iluminación pública abundante (aunque era de día los postes de la luz seguían ahí imponentes), serenazgo muy visible, buen asfaltado, etc.

La cosa cambia cuando, después de estar un rato sentados en un parque “descansando del viaje”, vamos hacía Angamos, el barrio donde está Costa Azul, la zona donde viven Irma y Ángela. Desde la carretera se aprecia: el paisaje vuelve a ser desértico, y todo recuerda a cualquier asentamiento piurano, como el de San Martín, o la Primavera, aunque aún menos verde.

Nos adentramos en el valle con una moto, y llegamos a una avenida sin asfaltar que se encarama en la montaña. En una esquina bajamos y seguimos a pie subiendo una pendiente de unos 40 grados de inclinación. Y 30 o 40 metros más arriba están sus casas, unas pequeñas construcciones de madera improvisadas en la pared de roca. Precisamente la familia de Irma está rompiendo la pared de la montaña para acomodar un par de habitaciones unos metros más arriba de las que tienen ahora. Esto es lo que se llama una invasión, y realmente, es para verlo. Lástima que no hubiera tenido aún la cámara…

Después de saludar en casa de Irma a su madre me invita a un almuerzo la mar de apetitoso, y que después del viaje de 12 o 14 horas entra la mar de bien. Y más tarde buscamos un hotel en Lima donde pasar la noche del día siguiente, ya que el hostal para esta noche ya lo hemos encontrado, en Angamos, junto a la carretera que nos lleva a Ventanilla hacia un lado y hacia Lima por el otro.

Salimos después de almorzar, sobre las 3 de la tarde, hacia Lima, a una hora o así de camino. Pasamos junto al aeropuerto, la fábrica de Repsol, el Callao, hasta llegar al centro de la ciudad, en la plaza 2 de mayo, una curiosa plaza donde los 8 edificios que hacen esquina son exactamente iguales, construcciones coloniales de color azul entre celeste y marino. Y todas las tiendas que hay en sus bajos son de música, así que es mi pequeño paraiso recién descubierto, con una grandiosísima variedad de instrumentos musicales de todo tipo, y que me gustaría conocer de más de cerca.

Seguimos hasta la plaza de armas, donde empezamos a buscar algún hotel u hostal para Xenia y yo después del “susto” del aeropuerto. Varias vueltas a la plaza de armas, el jirón de la Unión, la calle Japón, y encontramos uno junto a la plaza de Armas, frente al Club de la Unión, un pequeño hostal familiar que encontramos subiendo las escaleras y que bien podría ser un piso del Eixample de Barcelona, con sus tragaluces estrechos y sus grandes ventanales de madera. La habitación no es ninguna cosa del otro mundo, pero bueno, ya está bien, que después de toda la tarde sin encontrar nada por el centro empieza a ser desesperante el caminar sin rumbo.

Después de esto nos paramos en una pizzería al paso para coger unas pizzetas para llenar el estómago antes de volver. Los vendedores ambulantes y mendigos abundan, y sólo mientras esperamos que el horno caliente nuestras porciones, nos asaltan hasta 6 personas, entre ellos 2 niños, pidiéndonos una limosna…

Pero ya nos volvemos. Un rato en casa de Irma, de nuevo, y vuelta los 3 con la hija de Ángela, Melanie Rubí, a una pollería del centro de Ventanilla, que había quedado ya apalabrado desde Piura. Las pollerías en Lima parecen los McDonald’s de España, con sus mesas, la iluminación, los juegos para niños… sólo cambia lo que comes, el ambientes es casi el mismo. Y para acabar el día, me dejan las 3 en el hostal, y estamos un rato conversando, hasta que las tres se van, despues de que la pequeña haya perdido la llave de la habitación misteriosamente (otra anécdota para el recuerdo).

Una noche intranquila, con muchas cosas en la cabeza, con los nervios del reencuentro del día siguiente, con los vecinos de las otras habitaciones haciendo escándalo a las 6 o 7 de la mañana con la música a todo trapo como si estuvieran compitiendo entre ellos… y la llave sin aparecer.

En fin, que pasamos la mañana tranquila en casa de Irma, conversando con ella un poco, y más tarde con su madre y la niña que cuida, Sofía, de la edad de Melanie, más o menos, un año y medio o cosa así. A media tarde me voy a dar una vuelta con Irma: vamos a ir al internet a mirar el correo para confirmar la hora de llegada del vuelo de Xenia, y también a Ventanilla a comprar un cargador para las baterías de la cámara.

Después de un rato en el internet cogemos una combi hasta el centro y miramos en un Metro (un supermercado de aquí) si hay un cargador de esos, aunque finalmente resulta que no, y tenemos que mirar por la calle de las pollerías, donde hay bastantes tiendas de electrónica y telefonía. Después de encontrar un cargador volvemos al Metro para comprar un jugo de naranja y unos bombones para regalarle a su madre como agradecimiento por haberme acogido en su casa, y nos sentamos en un parque a conversar tranquilamente hasta que sobre las 5 y algo volvemos hacía Costa Azul para recoger las cosas.

Y a las 6:10 salimos hacia el aeropuerto los 3, Irma, Ángela y yo. Aquí ya empiezo a estar bastante desconectado y mucho más pendiente de llegar allí y encontrarme con Xenia. El tiempo va pasando, y llegamos al terminal 5 minutos antes de que aterrice el vuelo. Éste va en hora, pero nunca parece que vaya a salir ella por la puerta. La gente sale con cuentagotas, y van pasando los minutos y no parece que la cosa cambie. Sigue saliendo gente, poca gente, y no es hasta al cabo de casi una hora que veo a Xenia estirando su maleta verde caqui. Y ahí yo que salgo corriendo para darle un abrazo tan fuerte como creo que nunca nos habíamos dado, o, por lo menos, tan sincero y sentido… y después de la sorpresa, las presentaciones. Irma no habló, como ya había dijo, y me sorprendía, pues yo la conozco como una chica siempre alegre y muy habladora.

“Qué blanca estás” creo que deben haber sido mis quintas palabras, y “qué flaco que estás tú” han sido las suyas… En cinco minutos ya me había acostumbrado a su presencia y me parecía como si los cinco meses de distancia y tiempo no hubieran prácticamente existido. los besos eran los mismos, al igual que las caricias y los abrazos, y no se me hizo extraño sentirla cerca como siempre, aunque he de reconocer que no tenía muy claro como iba a sentirme cuando la tuviera cerca.

Una pizza en un bar estilo irlandés del centro, acomodar las cosas en el hotel, descansar (y no tanto descansar) después del viajecito de nosecuantas horas de avión, y prepararnos para pasar mañana un día en Lima…

Increiblemente, otra vez juntos, tu y yo…

Primavera: taller de origami

Hoy, si seguimos el programa, tocaba un taller de origami o papiroflexia que ya tenía en mente desde hace muchos meses, y en eso que hemos estado toda la tarde enfrascados. Yo he llegado un poco tarde porque he pasado por el centro para comprar el papel para el taller, 100 hojas de papel de colores, más fino que el normal, adecuado para hacer manualidades como la que nos proponíamos.

El taller ha ido bien, hemos empezado construyendo una caja, un sombrero de Samurai, una mariposa, y finalmente Juanjo nos ha enseñado a todos a hacer un cisne que mueve las alitas.

Hemos sido unos 8 niños y 4 adultos participando del taller, que se ha desarrollado muy tranquilamente hasta las 6 o así que ya hemos empezado a recoger. Al mismo tiempo del taller de origami hemos estado tambien haciendo otro tipo de manualidades con papel, como recortar papel doblado para hacer bonitas orlas, o algún “truco” como el de la cinta de Moebius…

Y hasta el sábado!

Primavera: día… para olvidar

La última vez que voy a la ludoteca sin ganas.

En 5 meses de trabajo ha sido el peor día que he pasado allí. No tanto por la actitud de los niños, si no por mi mala predisposición para el trabajo. Soy consciente de que a veces uno puede tener un mal día, y también soy consciente que lo mejor en esos casos debería ser hacer cualquier cosa menos fozarte a trabajar con los niños y mejor dedicarse a alguna cosa que no implique “contacto humano”.

Sé que no les he dicho nada fuera de lugar, y que todas las veces que les he llamado la atención ha sido justificado (por lo de siempre, el balón no se juega dentro, recoger lo de que hemos utilizado, etc.), pero mi tono, la forma de decirlo, que quizá es lo que más hace, más que tus intenciones de fondo, es lo que ha fallado, y mucho, hoy.

Sé que lo de hoy no debe volver a pasar, pero también sé que si vuelvo a tener un día desganado como el de hoy no iré a la ludoteca, o intentaré abrir, dejar a alguien al cargo y dedicarme a cualquier otra tarea que no sea estar pendiente de lo que hacen los niños o de jugar con ellos sin ganas.

Hoy, degraciadamente, creo que me he puesto a la altura de muchos profesores de este país y de lo que recuerdo de mi infancia, y no me ha gustado… si ya tengo conflictos por el modelo de profesorado que se me antoja más adecuado desde mi estancia en Ecuador, y creo que el modelo habitual y dentro del cual (y para el cual) he sido formado debería ser superado rápidamente para dejar paso a otro tipo de concepciones más educativas y humanas. (Y esto no es tarea del maestro y profesor, es tarea de toda la socidad, empezando por los gobiernos y ministerios de educación.)

Sea como sea, espero no volver a sentime así con los niños y de cara a ellos.

Reflexiones (I) - Los inicios…

El viaje empieza a llegar a su final. Xenia llega a Perú en dos días, y esto significa que una semana después acaban mis prácticas oficialmente, aunque no toda esta aventura, que ya tiene una fecha de caducidad “oficial”: el 2 de junio, partiendo con un avión de Air Comet desde Santiago de Chile…

Pero de esto ya hablaremos en otro momento, y seguramente, en otro lugar. Ahora prefiero centrarme sobre los últimos meses pasados y no los que están por llegar.

Aún recuerdo, muy vagamente, todo lo que eran preparativos, la última noche en casa acabando… bueno, empezando a montar la maleta. Siempre he sido de hacer las maletas a última hora. Y no la hice más tarde (empecé a las 9 o 10 de la noche, después de cenar) porque tenía la presión de mi familia para que la hiciera ya. Después, por supuesto, me di cuenta de que me había dejado algunas cosas relativamente importantes, como el cargador de la batería de la cámara (curioso que recuerde eso en primer lugar), algunos libros que hubiera podido traer (aunque confundo si olvidé o si luego me di cuenta que podía ser interesante tenerlos aquí…), y quizá algo de ropa, medicinas…

Recuerdo las últimas horas con Xenia, con desgana, previendo lo que iba a ser todo este tiempo de distancia. Creo que, inconscientemente, preferí no estar muy despierto aquellos últimos días porque si no el castañazo que me iba a dar cuando pasara por la puerta de embarque y hasta el próximo reencuentro iba a ser de campeonato. Afortunadamente los problemas no nacieron de ahí, ni por ese tema sentimental, ni por la distancia de la familia, de los amigos, de ella… Para todo eso ya estaba mentalizado, plenamente mentalizado de que este aislamiento era serio, de que la distancia era la que era, y que el tiempo también iba a ser el que ha sido… Para eso tuve más de un año y medio de preparación. Un año y medio en que me iba dando cuenta que pronto iba a estar lejos de todo, y cerca de eso que aún no entendía de “ludotecas”, cerca de Rio de Janeiro, de la samba…

No sabía muy bien donde quería estar, pero ya sabía que en Barcelona no. De hecho todavía no sé donde quiero estar (y por esto ya te tengo bastante harta, lo siento cariño) ni lo que quiero hacer de ahora en adelante con mi vida. Creo que el hecho de conocer mundo es una de las mejores oportunidades que te da la vida para crecer en todos los aspectos posibles, y tener más puntos de vista de cómo piensan las personas en un sitio y otro te da muchas herramientas y más claridad mental para ver cómo encarar tu propia existencia. Aunque al mismo tiempo eso tiene sus cosas negativas, y es que si no sabes administarlo aparece todo como una avalancha de ideas, sentimientos, positivos y negativos… y no sabes hacia donde mirar ni donde agarrarte para seguir caminando.

Hasta hace 7 meses mi vida era la que era, una vida ligada al piso de mis padres en Barcelona, a mi pareja “de toda la vida” (casi 5 felices años compartidos), a mis “amigos” de siempre, con los problemas de siempre, al trabajo en el quiosco, a los vecinos antipáticos de turno, la universidad… siempre he creído que algún día sería compositor, que podría hacer algún tipo de estudio oficial no sé exactamente donde, y recuperar todos los años perdidos, olvidar todos los resentimientos con mi violín, conseguir hacer algo interesante (por fin), con el piano, y desarrollar, de una maldita vez, el potencial creativo que sé que tengo para con la composición clásica, que es lo que siempre he querido y soñado. Cuarentamil intentos e inicios de obras, la mayoría interesantes y prometedoras (y no sólo desde mi perspectiva), y apenas una o dos acabadas… en fin, el cuento de siempre. Esa era mi vida hasta entonces.

Recuerdo mis planes de futuro en junio y julio, cuando acababa la universidad y comentaba con Àngel y compañía las perspectivas de futuro de cada uno. No tenía muy claro qué hacer a la vuelta de Perú, pero tenía interés en meterme en el Taller de Músics a hacer algo de contemporáneo, intentar, pf, buscar alguna beca para acabar el grado medio en el Liceu (aunque necesitaría trabajar otro año entero para pagarme la matrícula ahí, creo), preparar oposiciones para primaria (no musical) para el año que viene o el siguiente o empezar musicología en la UAB o la UB (quiero, en presente, mirar críticas de uno y otro sitio, para ir haciéndome una idea del asunto…). Sí, recuerdo lo de las oposiciones, recuerdo tener la convicción de que puedo prepararme si me lo propongo y ganarme una plaza pública para empezar a ejercer y estabilizar mi vida laboral de una vez, y poder empezar con mi proyecto de vida en común con Xenia, que al fin y al cabo es lo que quiero de verdad: una vida tranquila con ella y nuestros en una casa (ah… esa casa de madera que tanto nos hemos imaginado…) en el campo o la montaña.

Una vida “normal”, relativamente poco ambiciosa a nivel personal, sobretodo si lo comparas con las proyecciones de otras personas conocidas o amigos que tenían sus planes de futuro con grandes ideas y con un frenesí de actividades que parecía no tener fin. No, mi plan era más tranquilo, nunca he aspirado a un trabajo que me reporte grandes ingresos ni grandes viajes ni nada de eso. De hecho nunca he comprendido esta máxima del capitalismo de tener, tener y tener, cuando el dinero lo que tendría que permitirte es vivir una vida cómodamente con los tuyos, y no estar criando larvas en bancos y depósitos a largo plazo.

Y yo seguía con mi maleta, que si no recuerdo mal, la desmonté como 3 o 4 veces antes de conseguir cerrarla con todo lo que tenía… la ropa, los libros, las herramientas de afinar pianos (que al final ya ves para qué me han servido… tendré que esperarme a la vuelta para ponerme a punto del todo, aunque tampoco han estado mal las prácticas aquí), qué más traía… no sé, todo eso que uno se suele (supongo) guardar en una gran maleta cuando hace un gran viaje.

Aquella noche no pude dormir, pasamos casi una hora estirados y abrazados en el sofá, hasta las 4 o así que nos pusimos en pie para desayunar un poquito. Miranda tenía un examen al día siguiente, así que ella durmió más rato. El ambiente estaba bastante enrarecido en casa. Mis padres bastante callados, mi hermana durmiendo (supongo), Xenia sin hablar y seria, yo ausente y pensando en… quizá con la mente en blanco, porque tampoco recuerdo haber estado haciéndome grandes expectativas sobre el viaje, la gente, o lo que fuera.

Me salto el aeropuerto por obvio, el vuelo por aburrido, y el medio día en Lima por intrascendente, y ya llegamos a Piura. Casi sólo recuerdo la camisa blanca del “chófer” (Carlos), y el calor que sentí al bajar del avión. Aún había bastante luz a esas horas, cosa que ya casi no se da. Ahora a las 18:25, que es cuando llegan los vuelos de LAN a Piura por la tarde, prácticamente no hay luz, y en pocos minutos ya oscurece. No recuerdo gran cosa más. Recuerdo que Marta trajo algunos presentes de Mireia para Juanjo y Dina y se disculpó a Carlos porque no le cabía nada más en la maleta y lo traería su familia más adelante. Recuerdo la primera cena en “el Romano”, con Lucila, cuando aún era incapaz de ubicar absolutamente nada en aquella ciudad, a oscuras. También recuerdo que la primera vez que paseamos por Piura, de noche, ese mismo día, me sentí como en el viaje a Egipto de unos meses antes, cuando paseábamos por las calles de Edfú, no sé si los olores, los ruidos, la gente… no sé qué es lo que me recordaba a Egipto, pero por un instante me trasladé ahí. Por supuesto que ahora me da bastante risa, pero cuando lo pienso me doy cuenta que tampoco estaba tan loco. Quizá Xenia también lo perciba así y tendremos otra sonrisa que compartir.

Y después han pasado tantas cosas… pero tantas cosas… de todos los colores, grises, negras, rosas, rojas, verdes, blancas… yo creo que ya he visto todo el espectro del arcoiris… Recuerdo, jeje, cuando estaba en el instituto, en el Barcelona-Congrés, y mis dos “fantásticos” años de 3º y 4º de ESO que tanto han “ayudado” al desarrollo de mi vida, mi personalidad y mi carácter. Todavía estoy resentido por todo lo que pasó, por lo mal que viví algunos meses de aquellos años, las pocas ganas de vivir que tenía por lo desgraciada que podía llegar a ser alguna gente con la que había tenido la mala suerte de cruzarme. Y bueno, con la perspectiva, después de haber estudiado educación, precisamente, te das cuenta de que en el fondo tampoco ellos eran responsables directos de lo que pasaba… que más era una cosa de sus padres, de su formación previa, etc. Al fin y al cabo, somos productos sociales, y “de tal palo tal astilla”… pero bueno, el dolor estaba ahí, y las consecuencias aún perduraban.

En la universidad poco a poco aprendí a superar todo eso, y creo que no podré olvidar a casi ninguno de mis compañeros (siento no acordarme del nombre de todos, para eso sí que soy un desastre), pero no podré olvidar lo que me han hecho cambiar, otra vez, Noemí, Laura, Marta, Àngel, Juanki, Pep… y más que han estado ahí desde siempre y que para mi siempre van a estar ahí. Parecía que ya había vuelto a abrir las alas, que había olvidado esos temores, que la coraza que había creado a mi alrededor (que curiosamente hace poco leí algo sobre eso que me hizo sentir plenamente identificado) se estaba rompiendo, que lo que yo era y no mostraba poco a poco iba cambiando y me iba convirtiendo en la persona que siempre había creído y querido ser…

Y aquí las he visto de todos los colores… de tantos colores… y me he reencontrado con mi coraza, pero esta vez, no sé si por producto de la presión externa o si por mi propia presión interna, se ha roto, si no del todo, bastante, porque cada vez me siento más yo, más independiente y más “auténtico” de como soy y me quiero. Aún tengo días obscuros, pero ya me harté hace unas semanas de dar la cara por nadie, de intentar ser algo que no soy para no ”ser un problema” para algunas de esas personas que creía que no iba a tratar jamás en mi vida después de todo aquello.

Esta vez fue todo más doloroso y traumático. No eran niños, eran adultos, y eran mucho más conscientes de lo que estaban haciendo, y aún saben lo que están haciendo, y, sinceramente, me da pena por ellos, porque no me gustaría ser como son, porque me repugna ese tipo de actitudes y soy incapaz de comportarme como se han comportado ellos (sobretodo una). Creo que si algún día me pongo a su nivel con alguien, ni que sea de cerca, ya habré perdido toda mi dignidad personal y cualquier atisbo de humanidad (según mi criterio, obviamente discutible) que pudiera tener anteriormente… así lo siento, la verdad, me da pena que haya personas así, pero me reconforta saber que no estoy dentro de esa categoría.

Y bueno, como esta vez fue más doloroso y violento supongo que la forma de asimilarlo no podía ser la misma que la primera vez, y, mientras que hace unos años me encerré en mí mismo de forma casi permanente y convirtiendo ese rasgo en una parte de mi carácter durante muchos años, esta vez no he tenido más remedio que buscar otra salida, y creo que ha sido lo más acertado de todo. Por la rejilla de mi vida no veía nada más que las cosas que quería, y las que no quería siempre las intentaba apartar de mi vista (no tanto del camino), o en todo caso girar mi rumbo, dar un poco de vuelta y plantarme de nuevo donde estaba sin esas cosas que me incomodaban.

Y bueno, esto es la primera parte… ya seguiré ;)

Primavera, mañana, tarde y noche

Hoy, al igual que la semana pasada, me planteo pasar todo el día en la Primavera, en primer lugar porque quiero, quede claro que esta es la ludoteca donde siempre me he sentido más cómodo y mejor, y donde creo que soy más útil, y, porqué no decirlo, donde he hecho más cosas y ha hecho más falta hacer más cosas. Por lo menos si consideramos San Martín y Chiclayito, ludotecas estables, con un trabajador asignado permanentemente, abriendo 5 días a la semana, con 4 o 5 veces más recursos materiales que los que se destinan a esta ludoteca que abre 3 días y con una afluencia media de niños de 25 a 30 por sesión, cosa que iguala o supera alguna de las anteriores algunos días… En segundo lugar, tenemos programado para hoy una “campaña” de “pintado de juegos en el piso”, y creo que hará falta pasar un buen rato con los pinceles y las pinturas para acabar algún juego. Hace dos semanas pinté el Twister de San Martín, y tuve que hacerlo en tres turnos, cosa que me llevó casi 2 horas y media de estar pintando, así que no tiene porqué ser diferente aquí. Pero vayamos por partes…

Recojo a Jimi, el hermano de Javier, interesado en visitar y conocer las ludotecas, a las 8 u 8:15 de la mañana, y vamos a coger una 3R para ir hasta la Primavera y recoger la llave. Hoy, por fin, las combis entran ya por la avenida de la Primavera, en vez de seguir por la carretera de chulucanas. Las lluvias de las últimas semanas habían embarrado el paso por la avenida, y desde entonces había grandes charcos en varios puntos de la avenida y no era recomendable pasar con ningún vehículo por peligro a quedarse encallado.

Recogemos la llave y al pasar por delante del Scorza intentamos comprobar si está ya Elsa lista, pero no la encontramos, ni a ella ni a ninguno de sus hijos, así que vamos a la ludoteca directamente y empezamos a trabajar, pensando que quizá más tarde ella esté en su casa para que nos acompañe…

Mi fijación hoy es poner, por fin, en marcha las ideas que tengo con respecto al pintado en el piso. Además de la idea del Twister, traigo conmigo un libro de juegos donde aparecen algunos juegos de exterior que requieren ser pintados en el suelo, como la rayuela, el tejo, Londres u otros juegos “de suelo”. Lo primero que dibujamos, en la vereda junto a la ludoteca, es el Twister con sus 6 círculos de 4 colores. La rejilla a lápiz marcando los 15 centímetros de diámetro de los círculos y 4 de separación entre ellos es lo principal. Una vez ya tenemos esa rejilla tenemos que empezar a jugar con la pintura de esmalte que consiguió Lucila para hacer las mezclas con el disolvente: 8 partes de pintura por una de disolvente. Lo que vemos con el disolvente es que no parece que sirva para nada… agua la pintura y necesitaremos dos capas de pintura en vez de una como con el acrílico para camisetas de San Martín, así que, despues de dos colores mezclados con disolvente optamos por pintar sin hacer la mezcla.

Al cabo de un rato ya tenemos el Twister dibujado completamente. En este momento, pregunto si alguien querría dibujar las letras en el suelo, y Ronald se ofrece. Le enseño la muestra de las letras de la caja y le comento que la idea es dibujar esas mismas letras en el piso, en ambos lados del juego, y él ya se encarga de trabajar sobre eso para conseguir dibujar las letras, mientras yo empiezo a dibujar una rayuela un poco más adelante. Al cabo de un buen rato Ronald ya tiene las letras listas y sólo queda pintarlas en negro. Al mismo tiempo yo he acabado de pintar las líneas de la rayuela en negro y ya no necesito la pintura, así que ya pueden empezar a pintar las letras rápidamente mientras yo empiezo a dibujar y pintar los números en los cuadritos de la rayuela en color rojo.

A mediodía, a las 12:30, ya tenemos listos tanto el Twister como la rayuela. Y nos vamos a comer donde la Yorely. Su mamá y sus hermanas nos preparan una sopa y un plato de arroz con pollo la mar de rico, aunque acabamos los dos llenos del todo y sin hambre. Un par de jarras de limonada son lo que entra mejor, y ya estamos pensando ambos en las cachemas de mañana en la Quiñonez… no nos olvidemos que esta madrugada a las 4 tenemos que ir al terminal pesquero a buscar las cachemas y la caballa para el almuerzo del día siguiente!

Después de almorzar, sobre las 13:30 o las 14:00 pasamos por casa de Elsa para avisarle de que ya estamos en la ludoteca y que cuando quiera que venga y empezamos a organizar la reunión de madres de la tarde. Mientras tanto, y hasta las 3 o 3:30 Jimi y yo cerramos la ludoteca y echamos una cabezada en las bancas y mesas de la ludoteca. El calor es tal que me levanto con un charco de sudor a mi alrededor, aún después de estar más de una hora “aclimatándome” a la temperatura de la ludoteca…

Una vez nos levantamos me dedico a poner nombre a la rayuela, como se había hecho con el Twister, y empiezo a dibujar el tejo (la rayuela) en versión japonesa. El desarrollo del juego es parecido, la cuestión es saltar de cuadro en cuadro sin tocar el suelo. La diferencia con la rayuela tradicional es que en este caso los cuadros no tienen números, y cuando un jugador llega a un cuadro de su interés pone sus iniciales y ese cuadro sólo lo puede pisar él. Llega un momento que todo el tablero está lleno de cuadros con iniciales, y poco a poco se van perdiendo los niños hasta que queda sólo uno que no ha llegado a tropezarse en ninguna ocasión.

A las 18:00 más o menos ya está pintado el juego, con la ayuda de la hermana de Blanca, Yahaira y María y una prima suya que se acercan y cuando ven pintando a Yanina deciden ayudarnos para acabar más rápido. Mientras tanto yo empiezo a diseñar las letras para el tejo, que pintaremos en amarillo, y poniendo una carita oriental en la “o” de “japonés”. Al final el nombre queda gracioso y el juego completamente pintado está interesante. Ahora hay que ver qué tal jugando con los niños. Les pedimos por favor que no pisen la zona hasta mañana, porque al pintura está fresca y sólo nos quedará repintar indefinidamente si no dejamos que pase un rato entre que se pinta y se pisa… pero son niños, y no piensan en las consecuencias de estar por ahí jugando, así que aparecen algunos borrones en el piso y algunos colores de pintura que se mezclan, obligándonos a repintar de nuevo en algunos sitios.

Mientras yo me dedicaba a pintar el tejo, dentro estaban Elsa con Marta y Aida encargándose de la campaña de desparasitación que teníamos prevista para hoy. En realidad la campaña era para el martes pasado, pero no teníamos las pastillas, así que lo dejamos para el sábado, el mismo día de la reunión de madres y aproximadamente a la misma hora.

Por fin se van reuniendo algunas madres y sobre las 18:15 podemos empezar la reunión que había prevista para tratar el tema del comedor social que daría impulso y soporte a la ludoteca. Jacky deja constancia de lo que se va hablando en la libreta. La asistencia es de 7 madres de niños y niñas de la ludoteca, las más cercanas y cuyos hijos participan más activamente del espacio.

Se habla de la ludoteca, de sus necesidades actuales, de la dependencia de una institución que nos proporcione voluntarios, fondos, materiales, etc., y la proyección del espacio infantil y juvenil dentro de la comunidad, incidiendo en la importancia de conseguir que este espacio no sólo quede como una cuestión para entretener a los niños si no como una entidad educativa en mayúsculas, plenamente integrada en la comunidad, referente en la zona, y que además sirva como motor de dinamización no sólo de los niños y jóvenes del asentamiento si no de las familias en general.

Como hay pocas representantes acordamos postergar la reunión hasta el próximo sábado a las 4 de la tarde en el mismo sitio, el porche de la ludoteca, comprometiéndose las madres asistentes a informar y convocar a sus amigas y vecinas a la siguiente reunión, donde ya trataremos más a fondo la necesidad o posibilidad de reaperturar el comedor social para dar impulso a la ludoteca y todo lo que tiene que ver con ésta, y valoraremos la posibilidad de crear un equipo de madres que presente una propuesta a la comunidad para hacerse cargo de este espacio y dinamizarlo de nuevo.

Finalmente cerramos la ludoteca con las últimas briznas de luz solar, haciéndonos caminar un poco a tientas ya al final de todo… y bueno, como ya les dije a ellos, no presto nada hasta que no aparezca el balón blanco de voley. Si quieren hagan un posito, compren un balón nuevo para la ludoteca y a partir de ahí volvemos a prestar. Con 30 céntimos por niño es suficiente para comprar un balón de 10 soles. ;)

Reunión de trabajo para el DGSV

Lectura, por parte de Juanjo, de la propuesta trabajada en reunión de equipo durante el miércoles 5/3. Al tiempo de su lectura se resuelven dudas y se contestan preguntas relacionadas con el trabajo realizado.

Después de la lectura se acuerda trabajar a fondo la acción del día 26 de abril y dejar para otra reunión posterior el resto de actuaciones paralelas que se planteaban en la propuesta inicial:

Zona de actuación: Ampliación Curver.

En esta zona se desarrollarán las actividades que se acuerden, cambiando el sentido original de la propuesta, no será una única propuesta desarrollada en múltiples zonas de la ciudad si no una serie de propuestas variadas, que surgirán de las diversas instituciones que participen en el evento, que se desarrollará en una zona de la ciudad.

Después de las actividades concretas en la zona de la Ampliación Curver de Piura (cerca de Nueva Esperanza), se realizará una caminada-marcha pro-servicio voluntario hacia un destino que todavía está por decidir (posiblemente la Plaza de Armas de Piura), donde habrá instalada una feria final, con información acerca del DGSV, de las instituciones que participan y el tipo de trabajo voluntario que realizan, cómo nos ponemos en contacto, etc.

Para concluir la jornada se prevé algún tipo de concierto o actuación musical que amenice la tarde-noche y llame la atención, a poder ser con la colaboración de Grupo 5 o los Hermanos Yaipén ;)

El equipo de trabajo que se conforma tras la reunión y sus respectivas responsabilidades es el siguiente:

Coordinación General:
- Juanjo
- Aarón
- Percy

Diagnóstico de necesidades inciales (en la Ampliación Curver):
- Inés
- Percy
- Gûnther

Búsqueda y captación de personal y capacitación del mismo:
- Julissa
- Lucila
- Inés

Búsqueda de financiamiento:
- Juanjo
- Germán
- Víctor
- César

Logística e infraestructuras:
- Günther (sonido)
- Edurne
- Marta
- Carlos
- Lourdes
- Dina
- Hebert

Relaciones públicas y comunicación:
- Marcos
- Aarón

Se acuerda la siguiente reunión del equipo de trabajo para la fecha de lunes 17/3 a las 9:00 en las oficinas de Ñari Walac, como en esta ocasión.

Chiclayito - Juegos musicales

Hoy he quedado con Víctor para organizar un poco el trabajo de la tarde. Habíamos quedado para preparar alguna cosa con sentido de cara a la sesión de hoy, y el plan que hemos fijado para trabajar con los niños era el siguiente:

  • 16:15-30 - La bolsa de instrumentos imaginarios
  • 16:30-40 - Los sombreros musicales
  • 16:40-50 - Las sillas musicales
  • 16:50-55 - Busca tu canción (en grupos)
  • 16:55-17:10 - Estación de interferencias (en grupos)

Al final, entre una cosa y la otra hemos hecho lo siguiente

  • El teléfono
  • Los disparates (variante de el teléfono)

Así que no se parecía mucho lo planificado a lo que hemos hecho. Los niños estaban bastante distraidos, así que no era raro que lo que hemos hecho no tuviera que ver demasiado con lo planificado.

Han participado de las actividades 10 niños y 4 monitores, a lo largo de 40 minutos de juego, principalmente de “El teléfono”, pero también una ronda de “los disparates”.

Reunión de planificación del DGSV

Tema: Voluntariado, un aporte al desarrollo.

Objetivo general: Dar a conocer y promover la acción voluntaria a la población de Piura y Castilla, la misma que se pretende que sea reconocida por las autoridades locales.Objetivos específicos:

  • Elaborar y distribuir material informativo.
  • Sensibilizar a las instituciones para que reconozcan el aporte del voluntariado al desarrollo local. 
  • Impulsar el reconocimiento oficial por la Municipalidad Provincial de Piura (MPP) del Día Global del Servicio Voluntario (DGSV). 
  • Desarrollar una acción publica en diversos lugares de Piura.

Actividades: 

  • Elaborar Pagina Web de organizaciones de voluntarios de la Coordinadora Provincial de Voluntarios (CPV-Piura).
  • Elaboración de Directorio y díptico de organizaciones donde se pueda  realizar trabajo voluntario.
  • Notas de prensa en los diarios sobre el trabajo voluntario.
  • Contactarse con columnistas y redactores para que escriban sobre el tema del voluntariado en Piura.
  • Reunión con organizaciones de voluntarios para  conformar la CPV-Piura.
  • Reunión con empresas diversas para el auspicio de la actividad central y apoyo en la gestión de las actividades (movilidad, sonido, refrigerio, obsequios, pancartas, almuerzos, material logístico, fotocopias, difusión en medios, etc.).
  • Jornada de sensibilización con instituciones públicas para la elaboración de carta de reconocimiento del aporte voluntario al desarrollo de Piura. (Recogida de firmas, por instituciones públicas, privadas, sociales, personas físicas, de la carta pública de solicitud de reconocimiento por la MPP del DGSV.
  • Coordinar con la División de Juventudes la presencia de la alcaldesa u otro cargo público en el cierre de la acción pública celebrada el DGSV.
  • Diseñar y elaborar modelo de resolución municipal para reconocer:
    • El voluntariado como modelo de desarrollo social.
    • La celebración oficial a lo largo de la tercera semana de abril anualmente, el DGSV.
  • Acción pública:
    • Apertura del DGSV (Sábado 26 de abril de 2008):
      • 8:45 a.m.: Concentración de voluntarios en la Plaza de Armas de Piura.
      • 9:00 a.m.: Inauguración oficial del DGSV:
        • Proyección de video de la GYSD.
        • Muestra fotográfico-audiovisual del trabajo voluntario en Piura y la región.
        • Exposición de paneles de instituciones y organizaciones que hacen trabajo voluntario en la región.
      • 9:30 a.m.: Distribución por zonas de los diferentes equipos de voluntarios.
    • Desarrollo de las actividades zonales:
      • 10 a.m. a 4 p.m.: Actividad voluntaria por zonas:
        • “¡Juega con nosotros, amigo!”
        • “Niños, jóvenes y adultos, se la juegan x el Planeta”
        • “Voluntarios jugando” 
        • “Ludo Piura 2008: Juégatela x el Planeta Tierra”
      • A lo largo del día, firma, por instituciones públicas, privadas, sociales, personas físicas, de la carta pública de solicitud de reconocimiento por la MPP del DGSV.
    • Clausura del DGSV:
      • 4:30 p.m.: Concentración de voluntarios en la Plaza de Armas de Piura.
      • 4:45 p.m.: Reconocimiento público por parte de las autoridades e instituciones del trabajo voluntario realizado a lo largo del Día.
      • 5:00 p.m.: Firma del cartel gigante.
      • 5:30 p.m.: Entrega del cartel gigante a la Alcaldesa conjuntamente con la carta oficial para el reconocimiento del DGSV.
      • 6:00 p.m.: Entrega de obsequio-recuerdo a los voluntarios.
      • 6:00 p.m.: Concierto musical de clausura y compartir final.
  • Tramitar resolución municipal reconociendo oficialmente el DGSV en coordinación con la División de Juventudes.

 Temporalización:

  • Vie 7/3 – Reunión para la presentación de la propuesta en Ñari Walac. Conformar equipo de trabajo. Delegar responsabilidades para iniciar actividades concretas.
  • Vie 28/3 – Página Web, Directorio, iniciadas las conversaciones con la División de Juventudes.
  • Sáb 29/3 – Reunión con organización para conformar la CPV-Piura.

Una que se va…

Irma y yo

 

…minimízate…

:(

Reunión en Primavera (y II)

Tal y como estaba previsto, seguimos conversando sobre el plan de trabajo para marzo, y consideramos las actividades propuestas para la gimcana del sábado 29. Las ideas que se proponen son las siguientes:

  • Los glotones (galletas, manzanas gaseosas) (modalidad “carretilla”?)
  • Explotar globos (por equipos, globos de dos colores, cinta)
  • Los supergordos (ropa ancha, globos)
  • Sillas musicales (sillas, reproductor)
  • Canasta a la espalda (canasta, pelotas pequeñas)
  • Correr atados (cordel)
  • Circuito lanza-pelotas (balón de fútbol)
  • Carrera de globos soplados (globos)
  • Charadas (representar situación y el equipo adivina)
  • Concurso de canciones (tarjetas con canciones)

De lo que habíamos provisto para hoy, la campaña de desparasitación, y el volanteo informativo, sólo podemos hacer el volanteo para la reunión del sábado y enviar también la autorización paterna para la desparasitación, porque las pastillas que necesitamos no las disponemos aún, así que aplazamos la campaña para el sábado.

Lo que sí que tenemos, por fin, es el balde para poner agua potable (aunque no tenemos pastillas potabilizadoras…)

Reunión en Primavera (I)

Esta tarde hemos tenido reunión en la ludoteca para planificar el mes de marzo.

Principalmente se plantea el siguiente cronograma:

Martes 4

  • Desparasitación
  • Volanteo de cartas para reunión de padres del sábado 8
  • Reunión para profundizar sobre la gimcana del sábado 29

Sábado 8

  • Reunión de padres (17:30) informar propuesta comedor
  • Pintado de juegos en el piso
  • Lectura de cuentos

Domingo 9

  • Proyección de película de Emaús (S/. 0.50 entrada niños, S/. 1 adultos)

Lunes 10

  • (Taller de música)

Martes 11

  • Taller de origami
  • Subasta por asistencia de enero y febrero

Sábado 15

  • Celebración de cumpleaños de enero y febrero
  • Lectura de cuentos

Lunes 17

  • (Taller de música)

Martes 18

  • Taller de construcción de cubo mágico

Sábado 22

  • Lectura de cuentos

Lunes 24

  • (Taller de música)

Martes 25

  • Celebración de cumpleaños de marzo

Sábado 29

  • Papa a la Huancaína (mañana) (S/. 1)
  • Gimcana deportiva (tarde) (S/. 0.50 inscripción) (invitar a San Martín)

Con todo no tenemos tiempo de hacer actividades dirigidas con los niños, así que cerramos la sesión hasta mañana

César cumple años

Mañana lunes es el cumpleaños de César, pero como es obvio que una celebración siempre es más sonada en fin de semana… pues lo celebramos ayer sábado en la noche, allí en San Martín, en casa de Fiorella, que se la prestó a César para poder organizar su fiestecilla.

Los invitados fueron sus amigos de San Martín y Nueva Esperanza, las chicas y chicos de la Quiñonez, los JACIS y alguno más que quedaba por ahí suelto y que, pobrecillo, no se iba a quedar en la calle.

Oficialmente estaba todo el mundo invitado a las 9, y cuando llegamos Víctor y yo desde Ñari, del taller de música, sólo estaban 3 amigos suyos (bueno, 2 amigos y una amiga), sentados en el sofá de casa de Fiorella, que de todo el mobiliario habitual sólo había eso, el sofá, y dos sillas de mimbre que finalmente se retiraron cuando empezó a llegar más gente.

Al cabo de un rato llegaron los JACIS y estuvimos un rato ahí de charla con Alex, Junior, Carlos, Juanjo… y poco a poco fue llegando más gente, algunos que conocíamos y otros que no tanto.

La música, que ponía Willian, era bastante reguetonera, y de vez en cuando alguna salsa o alguna cumbia, y poco más. La mayoría de personas que iban llegando eran chicos, así que para bailar con pareja era más bien complicado conseguirlo, porque, contando con todas las chicas que debieron ser en los mejores momentos de la noche quizá contábamos 7 u 8 para unos 40 chicos…. no salían las cuentas. Ellas no pararon de bailar en toda la noche, casi sin descanso, y sin embargo ellos (nosotros) se tuvieron que conformar con seguir conversando con el grupo (cuando la mayoría querían bailar y no tanto conversar)…

A las 2 se acabó la cerveza, le robaron un canguro a la mamá de Fiore, además de vaciarle todo un Kolinos (pasta de dientes) para intentar limpiarse alguien el aliento… vamos, que la señora se enfadó un poco y mandó recoger.

César se fue a dormir, aunque quería seguir la fiesta en otra parte, pero el nivel de borrachera que llevaba ya era serio, así que le “acompañaron” hasta su casa para que descansara… Nos quedamos Hebert (borracho), Juanjo (medio borracho), Víctor (sobrio), Alex (sobrio), y yo (indefinible) con ganas de seguir la fiesta… nos dijeron que había una yunce en la cuadra de al lado, así que fuimos a ver qué tal era en esa ocasión. Pero cuando llegamos ya se iba la música, y por lo tanto, se acababa la fiesta.

Así que nos decidimos a seguir la fiesta en el Santuario, a ver si encontrábamos a Javier (por ejemplo)… cuando llegamos el de la puerta nos llegó a pedir 35 soles por entrar, a las 4:30 de la mañana, cuando apenas quedaba una hora de bailetón… aquella noche había habido festival streapper o no se qué y cobraban más cara la entrada, pero a esas horas ya no tenía sentido que cobraran esa burrada (de normal la entrada son 5 soles, y éramos 5, así que como mucho 25, y a las 12 o la 1 de la mañana, no a las 4:30… que te suelen dejar entrar gratis, como en el Huerto), y decidimos, en contra de la voluntad de Hebert (fue una cuestión de todos, no mía, pero bueno, él luego la emprendió contra mi), irnos a tomar una hamburguesa al Pikiss.

Cuando llegamos a la Merino Hebert descargó toda su cólera contra mi por lo que había pasado y me dijo varias cosas que no me gustaron… y después de la hamburguesa al hogar a “dormir” algo… porque al día siguiente me tocaba hacer ceviche en la Quiñonez!

Un día en Primavera

Hoy tenemos yunce en la ludoteca. Después de la visita a San Martín del lunes los niños tenían ganas de algo menos aburrido y más propio, tal como lo comentaban ellos mismos a la vuelta en la combi el lunes. Así que desde el martes empezamos a pensar en la yunce del sábado en la Primavera, avisando a JACIS para que colaborara con algún presente para colgar en el árbol o lo que pudiera ser.

A las 8:50 llego a la ludoteca y abro. Empiezan a llegar algunos niños, Milagros, Anita, María, la hermana de Élvia, etc. Al poco llega Elsa, y viendo que no tenemos árbol y lo único que encontramos por la zona son los del parque que hay detrás de la ludoteca, que se encarga un señor que nos da permiso para talar una rama, pero con la pega de que todos esos árboles son espinosos, y podría ser un peligro que cayera una rama con espinas encima de la cabeza de un niño, por lo que descartamos esa opción.

Después de pasear un poco por la zona con algunos de los mayores, vamos yéndonos cada vez más por detrás del asentamiento, hacia las chacras que hay al norte, junto al canal. En una de esas haciendas vemos algunos árboles que pueden ser interesantes, pero